jueves, 11 de julio de 2013

Papá de cada quince días.

No entiendo esos padres de cada quince días. 

Esos que a menos que suceda algo extraordinario no llaman ni preguntan por sus hijos. 

O esos que meten a la cárcel a su ex mujer, sólo porqur a ella se le ocurrió pedir pensión. ¿Y los hijos? ¿Alguna vez pensó en el daño emocional que esto les causaría? Seguro que no. Y las autoridades, mucho menos. 

Interés superior del menor ¡Ja! ¿Y su nieve?

Hoy puedo decir abiertamente que estoy cansada de rogarle a mi ex que le llame a su hijo para preguntarle cómo fue su día, si se siente bien, si está a gusto aprendiendo cosas nuevas. En fin; esa llamada debería salir de él y no obligado después de 10 años donde yo le digo "llama a tu hijo"

Debo aceptar que sólo le importa cada quince días. Y cada semana. Cuando manda una pensión simbólica. 

Es bien fácil decir: "Tengo un hijo" pero así de lejos. Sin contagiarte de sus bichos cuando se enferma, sin abrazarlo lleno de sudor cuando llega de jugar, sin aguantarse las ganas de dejarlo de regañar cuando comienza a llorar, morderte el labio y decir: "diablos, pero si no lo corrijo, no será un hombre de bien"

Tener un hijo, así de lejos, así de fácil. Lo quieres cuando te conviene y cuando no, simplemente dices: "Hoy no puedo"

En unos 10 años, tu hijo va a decir: "Tengo un padre" pero no me interesa saber de él. 

Así, sin más explicaciones. 

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