De repente sí me muerde pero me he dado cuenta que lo hace jugando, cuando ya no quiere comer más y quiere llamar mi atención (¡vaya modos!)
Dentro de poco le iré quitando la lactancia nocturna para que entré de lleno al biberón y yo pueda iniciar mi tratamiento contra la migraña y las pastillas de la depresión.
Ojalá no sea muy difícil porque ahorita ya lo es, ¡ufffff!

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